Los motivos de las desmotivaciones del embarazo

2013-12-30  by StofiskaUna definición de la infertilidad al uso nos lleva a considerarla como la incapacidad para concebir naturalmente o para concluir con éxito un embarazo. La Organización Mundial de la Salud ha puesto una marca roja para definir lo que es cuando califica que una mujer o una pareja son infértiles si después de veinticuatro meses de intentarlo de forma continuada la mujer no se ha quedado embarazada.

Con estos datos, las cifras de infertilidad hablan de entre un 10% y un 15% de parejas en edad reproductiva que no pueden concebir y, algo que resulta inquietante, su número va en aumento.

La experiencia médica ha incidido sobre las condiciones físicas de la infertilidad, especialmente  en el caso de la mujer, pero no hay tanta información o tanta dedicación investigadora a las condiciones que imponen aspectos tan poco mesurables como los factores psicológicos.

Los factores relacionados con la depresión, la ansiedad o los relativos a las diferentes formas de angustia que se ha demostrado que desencadenan reacciones físicas en hombres y en mujeres que quieren ser padres y que les conducen a diferentes grados de infertilidad real.

Los pocos estudios que se han dedicado a estos aspectos parecen demostrar que no hay duda, que hay una relación muy directa de causa-efecto entre las condiciones anímicas, las emocionales y el rendimiento del organismo, la adaptación del sistema reproductor a la tarea de concebir y en niveles fisiológicos que son visibles, que son evidentes. Son lo que podríamos llamar las motivaciones de las desmotivaciones concurrentes en un embarazo.

Así, bajo estas circunstancias psicológicas, se ha podido comprobar en mujeres cambios drásticos en sus valores hormonales relacionados estrechamente con la concepción. Valores como:

-Niveles elevados o muy altos de prolactina. La prolactina es la hormona encargada de activar la orden de producir leche en las glándulas mamarias femeninas, pero, sobre todo, la encargada de sintetizar la progesterona en el cuerpo lúteo que es el responsable de una producción hormonal favorable a la gestación.

También al exceso de prolactina se la denomina hiperprolactinemia, un incremento de la hormona de la prolactina en el torrente sanguíneo. La hormona se libera en el curso sanguíneo desde la hipófisis al producirse una serie de estímulos tipo entre los que se pueden citar el nivel de sueño, la lactancia materna, el nerviosismo o estrés de base o los estrógenos.

-Regulación anormal de la hormona luteinizante. La hormona luteinizante es la que regula el proceso de ovulación en la mujer, el de la maduración de los folículos y el desarrollo del ya comentado cuerpo lúteo, además de la secreción de progesterona. La hormona luteinizante desencadena  un proceso que tiene como final al liberación del óvulo para ponerlo a disposición de los espermatozoides y de la fertilización. Como es obvio, si no hay maduración, sino se produce la puesta en libertad de los óvulos, no habrá gestación y, como consecuencia, surge un tipo de infertilidad.

-Disfunciones en el tiroides. La glándula tiroides, que tenemos bien acomodada en la parte anterior del cuello, es la encargada de mantener en orden nuestro metabolismo y algunas funciones hormonales. Bien por exceso de actividad, bien por defecto de ella, las disfunciones del tiroides son un problema serio para la salud y, por supuesto, para gestar un embarazo normal.

Se calcula que entre un 40% y un 60% de los abortos espontáneos son producidos por descompensaciones en el tiroides que no han sido tratados. Estas disfunciones puede desencadenar tensiones altas en las madres gestantes, desprendimientos de placentas durante el embarazo o un parto muy prematuro con consecuencias para el bebé.

Las condiciones psicológicas activan o desactivan procesos naturales en el organismo humano. Causas que no tienen una revelación física a nuestros ojos y que sólo hablan con el lenguaje de las consecuencias que desencadenan. Entre ellas, la infertilidad.

Circunstancias que no son en modo alguno una imposibilidad definitiva para concebir, los especialistas en infertilidad y los recursos médicos de los centros de atención especializados son el punto de apoyo para la solución del problema, el punto de inflexión, tu voluntad de ser tratada.

Los motivos de las demostivaciones del embarazo.

Infertilidad en los segundos embarazos

2013-12-18 test de embarazo by Edgar HolguínTal vez quedaste embarazada a la primera cuando decidiste ser madre en su momento, pero ahora, con más edad, un segundo intento no te resulta tan fácil como en la ocasión anterior.
Aunque no siempre es así, suele ocurrir que, en parejas que se han demostrado fértiles, se haya revelado posteriormente lo que se da en llamar una infertilidad secundaria, lo dicho, la incapacidad para quedar embarazada, o la de llevar un embarazo a término, cuando ya se ha tenido un bebé y se ha demostrado que se puede ser fértil.
Aunque te parezca sorprendente, esta situación sobrevenida viene a representar aproximadamente el 60% de los casos constatados de infertilidad en parejas. Y especialmente común en el caso descrito, mujeres que esperan su segundo bebé después de los treinta años y más edad.
Si este parece ser tu caso, antes de plantearte cualquier situación extrema -y negativa- que te puedas imaginar, sigue intentándolo. Piensa que en parejas absolutamente sanas, fértiles, y jóvenes, las posibilidades de quedar embarazada suelen rondar el 20% o el 25%. Y es que quedar embarazada no es tan fácil, la naturaleza se encarga de resistirse para garantizar un tipo de idoneidad para la gestación.
Así y todo ¿cuáles son los factores que aumentan las posibilidades de una infertilidad secundaria? A eso vamos, a relatarlo en unos pocos términos y argumentos comprensibles.
Una primera cuestión es evaluar tu edad y el tiempo que has estado intentando quedar embarazada. Si tienes menos de 35 años, es normal que puedas tomarte entre seis meses y un año para concebir. Recuerda lo comentado, quedar embarazada en situaciones normales tiene su 'oposición natural'.
Si tienes más de 38 años, deberías pedir ayuda médica después de tres meses de haber empezado a intentarlo y no conseguirlo. En cambio, si tienes más de cuarenta, la opción más recomendable es pedir asesoramiento a un facultativo para evaluar tu caso.
Del mismo modo, si tu pareja masculina tiene más de cuarenta años, puede que contribuya con entre un 35% o un 40% evaluable de posibilidades a la infertilidad conjunta, en ocasiones, porque la calidad de la esperma no sea la adecuada. La visita a un especialista en infertilidad es también recomendable en estas circunstancias.
Otra serie de datos que has de tener presente en la cuestión de la infertilidad secundaria es evaluar cada uno de tus hábitos relacionables con tu salud ¿Cuáles?
Un peso inadecuado, por arriba o por debajo, estar obeso o no llegar a un peso adecuado para tu edad y altura. También un exceso de consumo de café, de bebidas alcohólicas, el hábito inveterado de fumar, o circunstancias relacionables con las del varón, que también ha de cotejarse con la calidad de su esperma y ciertas deficiencias orgánicas que tu especialista te ayudará a descubrir, si es el caso. Pero hay más, también la que tiene que ver con un uso y un abuso de determinados medicamentos con poderes contraceptores.
Un buen paso adelante para determinar las causas de los problemas de infertilidad es someterse a pruebas que permitan comprobar la calidad de los espermatozoides, de los óvulos, de posibles lesiones...
Pruebas que si no te acercan al cien por cien de las causas posibles, sí te colocarán en el 90%, reales. Y con ese nivel de precisión, podrás descartar algunas condiciones. Y con esos descartes, estarás más cerca de conocer los motivos de tu infertilidad secundaria y de alcanzar tu objetivo, tu deseado segundo embarazo.
Infertilidad en los segundos embarazos.

La infertilidad moderna sabe de química

2013-12-10 test de embarazo by BibbitDiferentes estudios clínicos hablan de una tendencia creciente de la infertilidad en las parejas. En el Reino Unido, se ha constado que una de cada seis parejas tiene problemas para concebir; en España, las cifras oscilan entre  un 15% y un 18%. Prácticamente los mismos datos.

Durante años, los demógrafos han constatado el incremento continuo de la población y, con él, la concepción, los nacimientos. Sin embargo, la tendencia de nacimientos actual en el primer mundo parece ir en la dirección de una baja cada vez más generalizada.

La pregunta que se hacen los especialistas médicos es si esta dificultad para concebir no es un ajuste de la población que traduce y deja sentir una realidad demográfica, una necesidad de corrección poblacional, que afecta de manera que no podemos comprender a lo físico y a lo psicológico, que afecta a la intimidad de los humanos, a su biología.

Sea cual sea el punto de vista que adoptemos, también hay una realidad que hay que apreciar en su justa medida y que resulta más perceptible y más cuantificable. Hace unos años, no muchos. La infertilidad en la pareja era algo que tenía que ver con la capacidad de concebir de la mujer. Sólo hay que fijarse en la cantidad de estudios que aún se publican sobre infertilidad femenina y cuán pocos se publican sobre la masculina en la pareja, para caer en la cuenta del error de apreciación sobre el problema, de metodología clínica y de investigación.

Hagamos números y veamos. Un 30% de los casos de infertilidad se atribuyen fehacientemente a causas femeninas, reales. Otro 40% a motivos desconocidos. Y un último 30% -ahora lo sabemos- a causas exclusivamente masculinas. De todo ello, podemos deducir de acuerdo que las condiciones de la sexualidad del hombre y los motivos desconocidos para explicar la no concepción, incluidas las causas masculinas; son muy importantes en los resultados.

Estudios serios y continuados en los últimos sesenta años en Gran Bretaña –extrapolables a todos los países desarrollados occidentales- han determinado una  relación causa-efecto entre la calidad del esperma masculino y la química doméstica e industrial que nos rodea, capaces, en muchos casos, de generar efectos estrogénicos débiles.  Cócteles químicos que llegan al hombre por el agua de consumo y a la relación hombre-mujer por el consumo, por ejemplo, de anticonceptivos orales.

Y es que se requiere millones de espermatozoides sanos y muy activos para mantener el nivel de pérdidas que se supone  para nuestra especie en la carrera de la vida en la que se embarcan los gametos masculinos. Así, por debajo de una tasa de actividad que no llegue al 50% de espermatozoides sanos, la capacidad de fertilización masculina cae en una acusada proporción. Todo sin hablar de otro dato, el número creciente de espermatozoides anormales.

Otro factor, este muy silencioso, es el de la incidencia de la clamidia en las mujeres. Una infección que puede tener consecuencias decisivas y negativas en la capacidad de concebir. La clamidia puede dar lugar a dolores pélvicos delatores, pero también puede pasar desapercibida, sin dolor, ni rasgos que la revelen.

El resultado es fácil de comprender, si se llega a tiempo, se puede mantener la funcionalidad de las trompas de Falopio. Si no se llega a tiempo, porque no hay síntomas, se pueden bloquear y generar infertilidad. El dato es que una de cada doce, catorce o quince mujeres jóvenes europeas, según su nacionalidad, desarrollan clamidia. Un factor a tener en cuenta a la hora de evaluar la incidencia de la infertilidad en la pareja.

Factores todos los descritos hasta aquí, entiéndase ajustes poblacionales, factores químicos o de incidencia de determinadas enfermedades con derivaciones sexuales que dan como resultado el mismo, la no concepción. Nuevos puntos de vista, unos, consideraciones bajo sospecha, otras, y viejas cuestiones de infertilidad que combinadas dan el mismo resultado, la no concepción.

Un estado del que se sale con la colaboración médica y con la ayuda de una medicina pensada por y para las personas.